Llega el 14 de febrero, Día de San Valentín.
A mí me gusta celebrar el Día de los Enamorados porque es verdad que las muestras de amor y cariño deben existir en una pareja durante todo el año, pero ¿qué tiene de malo que haya un día en el que te lo recuerden y hagas algo especial para festejarlo?
Me encanta poder salir a cenar fuera uno de esos menús que preparan para la ocasión, pero no siempre podemos hacerlo porque no tenemos con quien dejar a los niños. Así que preparo alguna cena especial en casa, abrimos una botellita de buen vino y ¡no se puede pedir más!. Y eso será lo que hagamos este año.
He empezado haciendo el postre. Tenía realmente ganas de preparar la Red Velvet Cake, después de escuchar auténticas maravillas sobre esta tarta. El nombre, que como habréis traducido, significa Pastel de Terciopelo Rojo, le viene por el color y la suavidad de su bizcocho, resultado del colorante (originalmente se usaba remolacha) y el buttermilk o suero de leche que cada vez es más fácil encontrar en nuestro país (no os preocupéis si no lo encontráis. Podéis prepararlo fácilmente vosotros mismos).
El origen de esta tarta no se sabe con exactitud. Hay quienes lo sitúan en Estados Unidos, otros en Canadá, pero lo que está claro es que se ha convertido en un pastel habitual en el día de los enamorados.
Para hacer el bizcocho me he basado en la receta de Alma Obregón, que da para 8 cupcakes, pero he puesto la masa en un molde desmontable pequeño en forma de corazón, como se puede ver, y ha salido un bizcochito de un tamaño más que suficiente para que dos personas puedan comer durante varios días, la verdad.
Esta es la receta:
Ingredientes del bizcocho para un molde de unos 20 cm.:
- 60 gr. de mantequilla
- 140 gr. de azúcar
- 1 huevo L
- 1 cucharada grande de cacao (tipo Valor)
- 1/4 de cucharadita de colorante en pasta rojo (yo he usado el "Red Red" de Wilton)
- un sobre de azúcar de vainillado (también se puede poner extracto de vainilla o vainilla líquida. En ese caso, lo pondremos en la mezcla cuando añadamos el huevo)
- 120ml de buttermilk (se puede preparar mezclando 120ml de leche con un chorrito de zumo de limón. Después de unos 10 minutos tendréis vuestro buttermilk)
- 150g de harina
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de vinagre blanco
Ingredientes del cream cheese frosting:
- 500 gr. de queso crema
- 200 gr. de mantequilla
- 400 gr. de azúcar glass
- 1 cucharadita de gelatina en polvo (no es necesario, sólo si queréis adornar con la manga pastelera, para que el frosting tenga más cuerpo y no se venga abajo)
Preparación:
Precalentamos el horno a 170º, calor sólo abajo, y engrasamos el molde elegido.
Mezclamos la harina con el cacao, tamizamos y reservamos.
Unimos el azúcar blanquilla con el azúcar vainillado y lo batimos con la mantequilla en un bol. Añadimos el huevo y seguimos mezclando..
A continuación, agregamos la mitad de la harina que teníamos reservada (cacao incluido) y el buttermilk y seguimos batiendo.
Ponemos el resto de la harina y continuamos batiendo.
Cuando esté todo bien mezclado, añadimos el colorante rojo poco a poco. Yo voy poniendo cantidades muy pequeñas con la punta de una cucharita y voy mezclando hasta conseguir el color deseado.
En un pequeño bol, unimos el vinagre con el bicarbonato y cuando deje de hacer espuma lo añadimos a la mezcla anterior.
Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante 35-40 minutos. Si queréis, podéis pinchar con un palillo y si éste sale limpio es que está cocinado.
Lo sacamos del horno y lo dejamos reposar 15 minutos. Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Comenzamos a hacer frosting para el relleno y la cobertura.
Para ello, ponemos en un bol el queso, y la mantequilla y lo mezclamos bien con una batidora de varillas. Agregamos el azúcar glass poco a poco y, finalmente, la cucharadita de gelatina. Como he comentado, la gelatina será necesaria si vamos a decorar la tarta con manga pastelera. En ese caso, recomiendo llenar la manga con el frosting y guardarla 3-4 horas en el frigorífico.
Montaje de la tarta.
Cortamos el bizcocho en dos capas. En este caso sólo habrá dos capas porque el bizcocho no es muy alto. Las separamos y cubrimos la capa inferior con el frosting. Ponemos la segunda capa y cubrimos toda la tarta por arriba y por los laterales.
Tanto el bizcocho de la Red Velvet Cake, como el frosting, se pueden preparar un día antes. Al día siguiente, sólo tendremos que hacer el montaje y servirla. Está exquisita.
Mostrando entradas con la etiqueta bizcochos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bizcochos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 13 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Pan dulce de nueces y pasas
A finales de año, participé en un sorteo organizado por Mandisign en colaboración con Beatriz de To Be Gourmet, un blog elegante donde los haya, que visito asiduamente.
Resulté ganadora de ese sorteo y me enviaron algunos de sus productos que, por cierto, son de gran calidad y respetuosos con el medio ambiente, aparte de preciosos, todo sea dicho.
Tengo que decir que conocía ya los productos que distribuye Mandisign, en concreto las cápsulas de magdalenas de tamaño mediano, que había adquirido hacía poco tiempo en unos grandes almacenes y ya sabía de la calidad y vistosidad de sus productos.
En cuanto vi la receta de Pamela de Uno de Dos (Directo al Paladar), supe que sería la primera que haría para estrenar los preciosos moldes de cakes que me habían enviado.
Así que me puse manos a la obra, haciendo alguna pequeña adaptación sobre la marcha.
Ingredientes para dos moldes de cake pequeños:
- 30 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 200 gr. de azúcar blanquilla
- 1 sobre de azúcar vainillado (8 gr.)
- 280 gr. de harina de trigo
- 8 gr. de levadura química (tipo Royal)
- 75 gr. de pasas sin pepitas
- 75 gr. de nueces troceadas
Preparación:
Encendemos el horno para que vaya cogiendo temperatura a 170º, calor sólo abajo. Si usáis la ventilación del horno, debéis bajar a 160º.
Preparamos el molde que vayamos a utilizar, engrasándolo y enharinándolo. Yo no he hecho esto con el molde que he utilizado de Mandisign y no he tenido ningún problema, ya que el material hace que sea fácil de desmoldar sin necesidad de engrasarlo.
Ponemos en un bol la mantequilla, el azúcar blanquilla, el sobre de azúcar vainillado y el huevo y batimos con las varillas manuales hasta tener una crema homogénea.
Vamos incorporando la harina tamizada (a la que habremos puesto la levadura química) poco a poco y la vamos alternando con la leche hasta que hayamos agregado la totalidad de ambos ingredientes.
Por último, echamos las nueces y pasas enharinadas (lo que ayudará a que no se vayan al fondo del molde) y mezclamos.
Vertemos en los moldes (salen dos cakes pequeños, pero podemos ponerlo en el molde que queramos) y horneamos durante 45 minutos aproximadamente o hasta que el bizcocho esté dorado. Podemos comprobar la cocción con el conocido truco de pinchar con un palillo y que no salga manchado, aunque sí húmedo.
Sacamos del horno y lo dejamos reposar unos 15-20 minutos.
Desmoldamos y lo dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.
Comerlo tal cual es un vicio, pero si os gusta mucho el dulce, este pan combina estupendamente con cualquier mermelada. Nosotros lo hemos comido con una mermelada de cereza negra turca y vainilla que compramos este verano y ha sido un éxito.
Tenéis que probarlo. ¡Está delicioso!
Nota: En este caso, no he usado ningún robot de cocina, pero quien quiera hacerlo con un robot deberá poner todos los ingredientes, excepto las nueces y pasas, y mezclar. Finalmente, se añaden las nueces y pasas enharinadas y se hornea.
Resulté ganadora de ese sorteo y me enviaron algunos de sus productos que, por cierto, son de gran calidad y respetuosos con el medio ambiente, aparte de preciosos, todo sea dicho.
Tengo que decir que conocía ya los productos que distribuye Mandisign, en concreto las cápsulas de magdalenas de tamaño mediano, que había adquirido hacía poco tiempo en unos grandes almacenes y ya sabía de la calidad y vistosidad de sus productos.
En cuanto vi la receta de Pamela de Uno de Dos (Directo al Paladar), supe que sería la primera que haría para estrenar los preciosos moldes de cakes que me habían enviado.
Así que me puse manos a la obra, haciendo alguna pequeña adaptación sobre la marcha.
Ingredientes para dos moldes de cake pequeños:
- 30 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo L
- 200 gr. de azúcar blanquilla
- 1 sobre de azúcar vainillado (8 gr.)
- 280 gr. de harina de trigo
- 8 gr. de levadura química (tipo Royal)
- 75 gr. de pasas sin pepitas
- 75 gr. de nueces troceadas
Preparación:
Encendemos el horno para que vaya cogiendo temperatura a 170º, calor sólo abajo. Si usáis la ventilación del horno, debéis bajar a 160º.
Preparamos el molde que vayamos a utilizar, engrasándolo y enharinándolo. Yo no he hecho esto con el molde que he utilizado de Mandisign y no he tenido ningún problema, ya que el material hace que sea fácil de desmoldar sin necesidad de engrasarlo.
Ponemos en un bol la mantequilla, el azúcar blanquilla, el sobre de azúcar vainillado y el huevo y batimos con las varillas manuales hasta tener una crema homogénea.
Vamos incorporando la harina tamizada (a la que habremos puesto la levadura química) poco a poco y la vamos alternando con la leche hasta que hayamos agregado la totalidad de ambos ingredientes.
Por último, echamos las nueces y pasas enharinadas (lo que ayudará a que no se vayan al fondo del molde) y mezclamos.
Vertemos en los moldes (salen dos cakes pequeños, pero podemos ponerlo en el molde que queramos) y horneamos durante 45 minutos aproximadamente o hasta que el bizcocho esté dorado. Podemos comprobar la cocción con el conocido truco de pinchar con un palillo y que no salga manchado, aunque sí húmedo.
Sacamos del horno y lo dejamos reposar unos 15-20 minutos.
Desmoldamos y lo dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.
Comerlo tal cual es un vicio, pero si os gusta mucho el dulce, este pan combina estupendamente con cualquier mermelada. Nosotros lo hemos comido con una mermelada de cereza negra turca y vainilla que compramos este verano y ha sido un éxito.
Tenéis que probarlo. ¡Está delicioso!
Nota: En este caso, no he usado ningún robot de cocina, pero quien quiera hacerlo con un robot deberá poner todos los ingredientes, excepto las nueces y pasas, y mezclar. Finalmente, se añaden las nueces y pasas enharinadas y se hornea.
martes, 4 de diciembre de 2012
Bizcocho rápido al microondas
Esta es una receta facilísima y muy rápida de hacer. Se trata de un bizcocho cocido en el microondas.
La receta me la ha dado una chica llamada Noelia Amores. No sé si es suya, pero le doy las gracias porque es una solución buenísima para salvar un desayuno, e incluso una merienda con invitados que no esperábamos.
Se hace en 8 minutos y tiene ingredientes de lo más comunes, vamos, de los que nunca faltan en casa. No os sorprendáis al ver que no lleva harina, sino galletas, ya que hacen la misma función.
Ingredientes:
- 4 huevos
- 25 galletas María
- 1 yogur natural
- una medida de yogur de aceite de girasol
- una medida de yogur de azúcar
- una medida de yogur de cola-cao
- un sobre de levadura química (tipo Royal)
- un pellizquito de sal
Preparación:
En thermomix, ponemos todos los ingredientes en el vaso y programamos un minuto a velocidad 5. Si no tenemos thermomix, se bate con cualquier batidora.
Vertemos la masa en un molde apto para el microondas. En mi caso he elegido uno de silicona, en forma de corona.
Lo metemos en el microondas a 800W durante 8 minutos.
Cuanto termine el tiempo programado, lo dejamos reposar dentro del microondas, sin abrirlo, otros 10 minutos.
Lo sacamos y lo dejamos templar.
Desmoldamos y servimos tal cual. También podemos complementarlo con un poco de azúcar glas por encima, chocolate fundido, mermelada de frutos rojos, etc.
Os aseguro que es un bizcocho muy jugoso y con un sabor muy bueno, gracias al chocolate y las galletas.
La receta me la ha dado una chica llamada Noelia Amores. No sé si es suya, pero le doy las gracias porque es una solución buenísima para salvar un desayuno, e incluso una merienda con invitados que no esperábamos.
Se hace en 8 minutos y tiene ingredientes de lo más comunes, vamos, de los que nunca faltan en casa. No os sorprendáis al ver que no lleva harina, sino galletas, ya que hacen la misma función.
Ingredientes:
- 4 huevos
- 25 galletas María
- 1 yogur natural
- una medida de yogur de aceite de girasol
- una medida de yogur de azúcar
- una medida de yogur de cola-cao
- un sobre de levadura química (tipo Royal)
- un pellizquito de sal
Preparación:
En thermomix, ponemos todos los ingredientes en el vaso y programamos un minuto a velocidad 5. Si no tenemos thermomix, se bate con cualquier batidora.
Vertemos la masa en un molde apto para el microondas. En mi caso he elegido uno de silicona, en forma de corona.
Lo metemos en el microondas a 800W durante 8 minutos.
Cuanto termine el tiempo programado, lo dejamos reposar dentro del microondas, sin abrirlo, otros 10 minutos.
Lo sacamos y lo dejamos templar.
Desmoldamos y servimos tal cual. También podemos complementarlo con un poco de azúcar glas por encima, chocolate fundido, mermelada de frutos rojos, etc.
Os aseguro que es un bizcocho muy jugoso y con un sabor muy bueno, gracias al chocolate y las galletas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)